viento de la palabra

viento de la palabra

viernes, 28 de mayo de 2010

POETA Y T.V

El poeta pone su granito de sal
en la herida abierta de la naturaleza.
Estrella su cabeza contra un muro,
no sabe dónde mirar porque sus ojos llenos de angustia,
como polos amaestrados,
orbitan en hinojos, en despojos de la memoria.
Viste de negro por el perpetuo y lujoso luto de su alma.
El poeta sale de casa con los bolsillos llenos de derrumbes,
se toma un trago, se toma tres cuatro.
Se toma cinco minutos antes de mirar el rostro pálido de la derrota,
que le sugiere sin misericordia que tire sus delitos por la alcantarilla,
húmeda y profunda,
como aquello que las mujeres esconden en lo más oculto de su ingenuidad.
El poeta canta todas las mañanas “todas las mañanas…”
El poeta dice y escribe esto y lo otro, luego lo destruye con ánimos de ser poeta.
Pero ahora
el poeta ve el televisor mientras destruye con su risa las frases amaestradas,
cuenta las hadas que merodean su sombra.
El poeta mira su risa primero en el aire, se descubre intrigado.
El poeta ve sin fines de lucro la pantalla.
Tranquilo, sin supersticiones ni nostalgia,
sin remordimiento y sin prisa,
mira con asombro el televisor; en la oscuridad el rostro azul.
El poeta mira la telenovela colombiana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario