Despierto
y de pronto es el silencio,
su voz azul y violeta.
Todo gira y cae en esta oscuridad que es la noche,
en esta habitación de espejo,
en mi cama, en mi almohada, en mis parpados que comienzan a probar el miedo,
pequeños ensayos del espanto.
El pensamiento trata de permanecer estático,
las ideas se diluyen como agua,
la realidad comienza a parecerse al revés de un sobre,
a las venas de una hoja infinita.
Ignoro a qué le tengo miedo,
es como pelear con tu propia sombra invisible en el dominio de la noche.
Temo.
Quiero salir corriendo a despertar a mis propias certezas.
El tiempo también es una baba perfecta que se mescla con lo demás
y con las monedas que están en el mueble más cercano a la cabecera.
Hay tan poca luz el la habitación
que ya no es suficiente el esfuerzo para subir a la ventana y yacalmatedaniel.
Un cabo suelto, un hilo, ¡algo!
Un vaso con agua o un “papa me siento mal”
¿Mamá?
Nada
Solo la noche, el insomnio, el temblor de manos y el sudor frio sobre la frente.


