viento de la palabra

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lunes, 2 de agosto de 2010

CRONOLOGIA ESPECULATIVA

Primero fue la silla, un principio donde se sentaba la vejez del cuadro panorámico.
Pero no.
Primero fue la silla con su columna vertebral de piedra,
la sombra que se posa sobre la frente de los intelectuales.
Pero no.
Antes de eso fue el color rojo, la sangra roja del amanecer, el cielo fresa que no teme faltarle al respeto a sus mayores.
Fue el color rojo tiñendo el papel dorado, el color de los anillos, pulseras; manos gitanas.
Antes de eso fue otra cosa, fue el relámpago en un libro.
Entonces fue la plata quebrada, el sonido que dignifica a la noche.
Flash.
Siempre fue el flash reflejado en tus ojos.
Antes que nada fue la luz entonces,
Arrastrando todo como en una tempestad
¿Antes fue el caos como en la Biblia?
Fue la luz dándole nombre a todo lo que tocaba,
aullando como sirena mientras veía lo nuevo.
Siempre lo nuevo.
Los ojos del artista es la luz; todo lo crea.
Pero no.
Primero que todo fue el color azul
Llegando desde el profundo, viniendo desde dentro, como una lagrima de lo verdadero, como un llanto desde el sonido.
Azul y las lágrimas brotando como cúspide o como hongos. Brillando orgullosas como tímpanos de cristalina diamantina.
Primero (tiene que haber sido) la mesa y su insomnio, su complejo de escarabajo (ah no, esa es la cama)
Primero la cama.
No.
Primero la mesa que conoce los secretos del arco iris.
Los deseos son los más apropiados para el hombre que ha sido vencido por su misma espada de oro.
Velásquez?
Primero fue la mesa hablando de matemáticas, el perfecto.
La mesa es el techo de los zapatos, el hogar al que siempre regresan nuestros pasos. La mesa es también lo que todos conocemos que es la mesa.
Pero no, no fue la mesa.
Tus ojos, fueron tus ojos entonces lo primero
Y así después, así y así.