La gente habla sola en las calles, habla consigo misma, si pones un poco de atención te darás cuenta que todo el mundo está loco. Este pensamiento me alivia un poco, no le tengo miedo a la locura solo a la discapacidad.
Hace como un mes me desperté y mi sueño estaba mesclado con la realidad, fue una cosa muy extraña, desperté con ganas de salir corriendo a no sé qué parte, tenía miedo a no sé que, ignoraba todo. Mi propia voz interna ( esa que todos poseemos; nuestro super yo creo que era) estaba fuera de control, me decía que me calmara pero esa misma claridad de sus “ palabras “ me asustaba mas. “ son tus nervios “ me dijo Lupe, mi hermana, cuando por fortuna, en la madrugada me encontró temblando en las escaleras de la casa tratando de encender un cigarrillo, mis manos temblaban, todo yo temblaba, ya se que siempre tiemblo, pero mas de lo normal.
Yo no se lo que me pasa pero ese primer acercamiento a la locura (tal vez estoy exagerando) me hiso ponerme a pensar en ello, en la calle encontré personas que hablaban solas, una enferma mental en el camión hablaba abiertamente con su otro yo, era una conversación divertida, en el supermercado ( mucho super no?) un niño estrábico balbuceaba grotescamente una canción mientras babeaba una cajita de jugo abierto ¿es coincidencia? Supongo que si.
Ayer Pepe me dijo “ahora si enloqueciste” al ver un dibujo que hice esa mañana, fue un dibujo que salió de mi corazoncito, no muy bueno pero si sincero, divirtiéndome como el niño que no conociste porque vivías en monterrey a los 6 años (creo). Por eso puse corazoncito, no por cursi o algo así. Cuando digo “ mi cerebrito” también me refiero a las ideas de mi niñez no a mi imbecilidad.
En fin, pues que me acuerdo de mi difícil estabilidad mental cuando Pepe me dijo lo de que ya se me había botado la canica. Claro, hablamos de dos locuras muy diferentes, eso es obvio, pero en ese caso ¿ a que tenerle miedo? ¡ A que locura y por qué?
Fue una noche difícil aquella, trate de tranquilizarme y lo logre más o menos, ahora tengo que relajarme a la de a güevo como dice mi papa, no me cuesta mucho trabajo. “piensa en cosas bonitas” dice mi hermana “respira” y yo pienso en… he seguido teniendo malas noches, insomnios, horas y horas de pensar y pensar en nada o en todo, mi cabeza por momentos es una licuadora donde se mesclan pensamientos, proyectos, sueños, miedos, colores, recuerdos etc. etc. Sin embargo he dejado de tener miedo y en medio de todos esos temores, a la enfermedad, al delirio, a la incapacidad. En medio de mi perplejidad ante rostros de doctores también mal dormidos y medio pedantes, he dejado de tenerle miedo a mi mismo.
Es difícil hablar de uno mismo, pero una enfermedad te permite mirar hacia dentro, ahora me burlo de mí y me alago, me pendejeo y me felicito; me sorprendo. Sorprendo. Ya se que estas pensando que estoy cayendo en la egotomanía, nel, no creo, es como algo que se aprende, como si se me prendiera el foco, no puedo explicarlo tan bien como yo quisiera, fue algo parecido a lo que me paso ayer con el dibujo que vio Pepe, APRENDÍ algo que no se que fue claramente, solo se que lo entiendo, que lo tengo en mi cabeza y que cuando lo necesite lo podre utilizar.
En medio del caos hay cosas que embonan Mer, creo que ya te lo había dicho en circunstancias completamente diferentes, quizás el secreto consiste en saber enloquecer, aprender de la locura como aprendemos de un niño o de un anciano, no temerle sino preguntarle ¿qué quieres? ¿Qué piensas? dime algo que me sirva. No cres? al fin y al cabo somos uno. Es yo. SOY.
Tu insano amigo Daniel.
05-06-10
viento de la palabra
lunes, 12 de julio de 2010
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