Tengo hambre de púas, un hambre lenta que camina por mi salón y despierta las más bajas paciones, como un grillete.
Tengo hambre de púas y mis amigas no me ayudan a olvidar la risa del alambre, es como un rio que me recuerda que algún día mi cabello será vendido con los cables de luz eléctrica
No tengo miedo ante el precipicio, tengo la curiosidad admirable de los reptiles
La paciencia de los lagartos
Tengo también hambre de cerca eléctrica.
Y cada día que pasa, la cúspide de los transformadores me llama más y más por mi nombre de acero, con sus trece soledades.
Solo que sombras tan temidas como la tuya, jamás podrán ser vistas en el día, solo que tu risa no se regara en el rio de plata que suena en la orilla de los cómicos naturales
Espero hambriento a que decline el año, arañando con fatiga mi piel
Espero tranquilo y sin temores, sin prisa y sin zapatos como los carnívoros cocodrilos, espero
Con la vista fija al frente
Con los dientes afilados, rechinando de limpios como en el comercial
Espero, sin prisa espero
Pero con hambre.
30/12/2009

