"Ningún adiós mejor que el de todos los días a cada cosa, a cada instante".
J. Sabines
Me gusta
la sangre que viene de lo derruido,
para que negarlo.
Me gustan
las sombras que vienen de otras sombras.
las sombras que vienen de otras sombras.
A mis zapatos les puse el nombre de los héroes más famosos.
Calzado caminé sobre la ciudad en ruinas,
Aún frenética, avivando sus cenizas.
Para qué negarlo.
Yo mismo destruí
Y sigo destruyendo día a día
Mi sombra que no para de seguirme
En un juego de cristales quebrando, que solo ella entiende.
Cavé hondo en mis manos y encontré el derrumbe.
Alguien, con puños de azúcar, quizás
comparte conmigo
el placer de desmoronar la tierra
Que alguna vez habitaron nuestros sueños más queridos.
Absolutamente nada iguala el placer
de derribar tu propio monumento
de derribar tu propio monumento


