Es difícil el trabajo del ocio,
No hay nada más cansado que mostrarle tus años a la ventana
Con las manos abiertas como alquimista,
Sobre una almohada de migajón.
Mis alas ya no son nuevas.
Como cuando termine despierto bajo las sabanas,
Otra vez,
Consonante como el silbido de un resorte,
La calle me pide los pasos que los caminantes les hemos robado a la ternura.
Mi sabiduría no es mucha pero todos estos segundos
Fui capaz de mantener la imagen de ella lejos de mi cabeza.
Su presencia es nueva a cada instante,
Es como agua cristalina que brota de lo nuevo,
Del pozo exacto.
Quiero compararla con la lluvia
O con la niña de tela que se hunde en el líquido café de sus ojos.
Quiero compararla con la palabra”ola”
Pero mi poco sentido de la orientación se desmorona
Con cada día sin permiso; con cada latido.
Los puentes de la eternidad son remplazados por unos más modernos.
Hace ya mucho rato que deje libre mi último duende del lenguaje.
En el cajón el sonido es hueco.
El día es una baba ociosa que a momentos se extiende y a momentos se contrae.
En medio de eso mis ojos encuentran rastros en las letras.
Ella está en todas las partes de la línea;
En el circulito rosa del lápiz amarillo.
Podemos.
Y al mismo tiempo no sé si existe,
Si la que veo y toco con un beso tan aburrido como pan de caja existe.
Yo mismo no sé si existo o soy una canción absurda y cursi.
No sé con qué moneda compra mi silencio,
No sé de qué rio viene esta sonrisa de agua cuando la encuentro en otros rostros.
Pero he pensado Daniel, que es suficientemente fuerte mi sentido
Como para caer si rieles sobre el motor consonante de su recuerdo.
Frente a la ventana puedo pensar abiertamente en el exilio.
No importan más las rayas del cementerio tranquilo del tiempo
Ni las telarañas,
Ni los aretes moviéndose con su lanza en la danza arrítmica de su cabello.
Retorciéndose de tranquilidad como su música.
Hay momentos en que nuestras miradas parecieran una sola,
Yo quisiera que ella me regalara
La botella que más se pareciera a ella
Para ponerla a contra luz mientras se pone el sol
Y los rayos atreves del vidrio
Muestren los colores que no lograran sorprenderme,
Porque no estoy preparado para reparar en el tiempo.
oct/08



