viento de la palabra
viernes, 30 de octubre de 2009
Noche Uno
Durmiendo entre tulipanes y alfileres, despertando disipando nubes violetas de miedo filoso...
Me di cuenta que los quejidos venían del cuarto de mi hermano al cuarto para las tres de la madrugada ¿a qué hora salen los espectros? Creo que sueña que alguien lo persigue para matarlo, lo corretean, son rateros o lago así. Miro la ventana y un rayo lunar juega a ser plata como la cadena de la primera comunión. Reviso el cuaderno y en la oscuridad percibo el sobreviviente blanco, no hay nada escrito, mi “otro yo” no ha venido a escribir (mejor dicho a dictarme dormido). Tomo el celular y escribo”golpeaste sombras naturales en un síntoma decías fijo, octavo pie de columna para arrastrar tengamos” después oprimo los botones correspondientes.
Tengo miedo de haber perdido el habla, la voz. A veces tengo miedo de quedarme bizco, pienso que hago bizco en la oscuridad o cuando cierro los ojos. Bueno, pero ahora tengo miedo de quedarme mudo. Intento hablar pero la oscuridad y el silencio me avergüenzan, ya no oigo a mi hermano quejarse, la pesadilla ya habrá terminado. Si soñara que me persiguen quisiera soñar que me corretean gatos sin orejas, grandes como perros pero sin llegar a ser pumas. Me pregunto que habrá allá afuera, siento el sueño en mis parpados y quiero capturarlo como si fuera un hada, o una mariposa verde. Vibra el celular en el mueble.
El móvil baila, yo recuerdo al pájaro que se bañaba en el perol lleno de agua, salpicaba por todos lados, sus colores eran claros, después alguien lo apedreo. “tengo sueño, deja de estar chingando” dice el mensaje cuando lo leo.
Los perros no aúllan, sospecho que alguien duerme de bajo de mi cama, alguien con gafas, una sombra con lentes, o una negra con anteojos rosas. Pienso que si me diera insomnio escucharía música en mi pequeño radio, reviso mentalmente los cables, recapitulo letras de canciones y poco a poco la gravedad escupe en mi pecho el sudor de tonos violetas. Quisiera tener un sueño violeta sin que fuera una pesadilla, quisiera soñar como mi hermano, que me corretean a mí en carreta, con puerta avienta, manejando un toro, la capota, el silbido… ¿Qué? Ah sí, ¿Qué? La noche tiene filo como la navaja, nocierreslosojosDaniel porque la arena puede tener encías, no, dientes, no, arena ¿mi hermano? Claro, quisiera estar en su pesadilla, sería divertido estar en las pesadillas de muchos, correteándolos con una espada láser, recorriendo el mundo, pausado, pausado, ladrillos, ardillas, sombrillas ladillas, Tom y Jerry.
Vibra otra vez el celular, yo regreso, tomo el lazo que me ata a la vigilia, lo amarro a mi cintura ¿estoy retando al insomnio? No quiero que venga, un nuevo mensaje de M*; “en un internado una niña brinca la cuerda. No tiene cuello” dice, yo rio, y ni me acuerdo del miedo a la “mudez” vuelvo a buscar entre las pestañas en insipiente sueño ahora, decido no navegar, entregándome a la deriva y nuevamente un grito hiere a la noche cuajada.
Es mi hermano que sueña que alguien lo persigue.
Nov/08
viernes, 16 de octubre de 2009
Bienvenidos
Hace tiempo mi padre llevó a casa una máquina de escribir. Antes de eso, habían sido pocos los libros que había leído y pocas las cosas que yo había escrito, aparte claro, de los trabajos de la escuela.
Los textos que había escrito en su mayoría eran poemas muy cursis y narraciones inconclusas y además; jamás había tenido otro referente, por ejemplo, de la literatura dadaísta, que una explicación muy ligera que una profesora de la secundaria me había dado.
Lo primero que escribí en la máquina fue una carta dirigida a nadie, después una narración acerca de una casa embrujada (más bien eran muebles embrujados) que nunca concluí y lo tercero fue este intento de poema dadaísta que ahora que conozco un poco más del tema, me doy cuenta que está lejos de ser tal.
A manera de introducción para este blog lo reproduzco tal y como está escrito, (puntuación, estructura, ortografía, etc.) como una de las referencias más cercanas a mi hábito de escribir de ese entonces y aclarando que será de los pocos que rescate del pasado.
EL DIA DE LA GUACAMAYA
(Versión dada)
El homenaje es de pino, el festejo tan frustrado como el camino de
estropajo azulado. Entre el desayuno y el descanso, solitaria navega
en el viento como precipitada por el rasguño denuves. Entender es dis-
tinto, olvidar es imposible, y cuando caen las gotas de plomo sobre
el fulgor del crepúsculo, nacen los tiempos de puntería, el pulso
de-sa- pa-re-ce junto con el lamento de los pájaros.
Al final, el pesado tesoro se ve caer igual de elegante, con la luz
De los colores. Pero así se ve como la vida de cometa, que se retuerce en silencio
Despues de tremendo escándalo innecesario.
Sin paz, el Testamento es el siguiente: el alcohol para las heri-
das en los señores y un montón de plumas para mi estancadanaturaleza.
Los textos que había escrito en su mayoría eran poemas muy cursis y narraciones inconclusas y además; jamás había tenido otro referente, por ejemplo, de la literatura dadaísta, que una explicación muy ligera que una profesora de la secundaria me había dado.
Lo primero que escribí en la máquina fue una carta dirigida a nadie, después una narración acerca de una casa embrujada (más bien eran muebles embrujados) que nunca concluí y lo tercero fue este intento de poema dadaísta que ahora que conozco un poco más del tema, me doy cuenta que está lejos de ser tal.
A manera de introducción para este blog lo reproduzco tal y como está escrito, (puntuación, estructura, ortografía, etc.) como una de las referencias más cercanas a mi hábito de escribir de ese entonces y aclarando que será de los pocos que rescate del pasado.
EL DIA DE LA GUACAMAYA
(Versión dada)
El homenaje es de pino, el festejo tan frustrado como el camino de
estropajo azulado. Entre el desayuno y el descanso, solitaria navega
en el viento como precipitada por el rasguño denuves. Entender es dis-
tinto, olvidar es imposible, y cuando caen las gotas de plomo sobre
el fulgor del crepúsculo, nacen los tiempos de puntería, el pulso
de-sa- pa-re-ce junto con el lamento de los pájaros.
Al final, el pesado tesoro se ve caer igual de elegante, con la luz
De los colores. Pero así se ve como la vida de cometa, que se retuerce en silencio
Despues de tremendo escándalo innecesario.
Sin paz, el Testamento es el siguiente: el alcohol para las heri-
das en los señores y un montón de plumas para mi estancadanaturaleza.
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